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jueves, 2 de agosto de 2012

Un perro, más que un amigo...

Muchos dicen que los perros son los mejores amigos del ser humano, otros que los perros son su única compañía, una gran cantidad de personas dicen que los perros son simplemente sus mascotas, para muchos una vida sin perros es una vida vacía y solitaria, pero la verdad es que los perros son esto y mucho mas.

Los perros han sido de suma importancia en la civilización y en el desarrollo del hombre, ya que fueron los primeros animales en ser domesticados, estos nos brindaron ayuda, compañía y seguridad, ya que los perros se identificaron con el ser humano y lo defendían ante cualquier situación, hasta la fecha lo siguen haciendo.


Nuestros perros nos aportan compañía, amor, comprensión, amistad, cariño y lealtad, estos se identifican con nosotros y se expresan hasta cierta forma de la misma manera que nosotros nos expresamos, los perros tratan de parecerse lo más posible a su dueño, y esto lo logran a su gran inteligencia e instinto.

Si tu perro significa esto y mucho mas, no olvides que lo que tienes con tu perro es una relación intensa y profunda, recuerda que debes de comprenderlo, enseñarle, motivarlo, cuidarlo y atenderlo, debemos de aprender sobre ellos tanto como ellos aprenden de nosotros. Recuerda que la relación con tu perro necesita cuidado y mantenimiento, el tener un perro es como tener un hijo y debemos de alimentarlo y protegerlo.

martes, 31 de julio de 2012

Epilepsia y convulsiones en las mascotas

Las convulsiones en los animales de compañía son un motivo relativamente frecuente de consulta al veterinario. Estos procesos causan gran preocupación en las personas que conviven con estos animales, pues si observar una convulsión es ya de por sí un hecho desagradable y angustioso, más aún si quien la padece es un ser querido. Realmente debe darse gran importancia a estos procesos, pues si no se controlan, pueden llegar a comprometer seriamente la vida del animal, lo cual no quiere decir que no podamos hacer nada por él, sino más bien al contrario. En la actualidad tenemos a nuestro alcance métodos diagnósticos y tratamientos con los que podemos identificar y tratar satisfactoriamente la gran mayoría de los casos.

Se calcula que la incidencia de los procesos convulsivos en la población canina se aproxima al 3%, y dentro de este grupo, en un 80% de los casos el diagnóstico final es de epilepsia, mientras que en el resto de pacientes las convulsiones son la manifestación de otro tipo de enfermedades. En el gato, la epilepsia es muy poco frecuente y, generalmente, los gatos que padecen convulsiones suelen tener otro tipo de patología que las origina. 

Las convulsiones son procesos que pueden producir alteraciones en otros órganos como el corazón, pulmón o riñón, así como en el propio cerebro, que puede sufrir lesiones a causa de la propia convulsión. Por tanto, la presencia de convulsiones nos obliga a realizar un diagnóstico de la causa que las origina para poder instaurar el tratamiento de la manera más pronta posible. Para ello, como en otras enfermedades, pero quizá incluso con mayor motivo en estos casos, es fundamental la buena comunicación y colaboración entre veterinario y propietario. 


¿Que se debe hacer ante una crisis convulsiva? 

Se debe:
1. Mantener la calma. 
2. Retirar los objetos que rodean al animal para evitar que se golpee. 
3. Administrar la medicación que el veterinario ha recomendado. 
4. Colocar al animal en un lugar fresco y ventilado. 
5. Si tras varias dosis de la medicación la convulsión no cesa, acudir al veterinario. 

No se debe: 
1. Intentar agarrar al animal. No conseguiremos parar la convulsión y puede mordernos o arañarnos, pues no es consciente de lo que hace. 
2. Administrar medicamentos no prescritos por el veterinario. 
3. Dar de beber ni comer tras la convulsión. 
4. Dar calor (estufas, mantas, etc.). 

¿Qué es una convulsión?
Una convulsión es la manifestación clínica de un desequilibrio de la actividad eléctrica cerebral. La función de las neuronas, que son la célula principal del sistema nervioso, es transmitir y procesar información. Esto se lleva a cabo mediante la generación y transmisión de corrientes eléctricas y con la ayuda de unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Normalmente, en el cerebro existe un equilibrio entre los fenómenos de excitación y de inhibición en las neuronas. 

Aunque el mecanismo por el que se origina una convulsión no se conoce en su totalidad, se sabe que tienen lugar debido a un exceso de estímulo excitatorio, a un aumento de la excitabilidad de las membranas celulares de las neuronas y a un fallo en los mecanismos de inhibición. Además, los neurotransmisores intervienen en la generación y propagación de la excitación. La consecuencia es un predominio del estado de excitación de las neuronas sobre la inhibición, lo que tiene como resultado la producción de una descarga eléctrica de tipo paroxístico en el cerebro, es decir, se produce una gran actividad eléctrica cerebral descontrolada. Esta actividad va a inducir los signos clínicos que observamos en un animal que convulsiona. 

Se considera que un animal es epiléptico si padece convulsiones que se repiten a lo largo de su vida sin que exista una causa identificable, es decir, sin que exista otra enfermedad que sea el origen de estas convulsiones.

¿Cómo se manifiesta una convulsión? 
No todas las convulsiones se manifiestan de la misma manera. La forma típica, que el propietario identifica fácilmente, es aquella en la que podemos observar una serie de signos: el animal sufre una alteración en su nivel de consciencia, se pone rígido, cae al suelo de lado, tiene movimientos de pedaleo con las extremidades, y de masticación con la mandíbula, puede existir salivación, dilatación de las pupilas, y defecación y micción incontroladas (puede ocurrir que aparezcan todos estos signos o sólo algunos).

Es frecuente que tanto antes como después de estos signos se observen alteraciones de comportamiento. En la fase previa el animal puede querer atraer la atención del propietario y estar intranquilo o, por el contrario, quedarse quieto o buscar un lugar para esconderse; tras la convulsión el animal puede tener también una fase de hiperactividad o de hipoactividad. Es frecuente observar que estos animales quieran beber agua o comer de modo exagerado (lo cual debe evitarse, pues pueden tener alterado el reflejo de la deglución y sufrir problemas respiratorios) y que sufran alteraciones transitorias en la visión o en la marcha que pueden durar minutos, horas o días.

Hay veces en las que estos movimientos involuntarios afectan sólo a un lado de la cabeza, a una sola extremidad, o a la extremidad anterior y posterior de un mismo lado, y puede parecer que no hay alteración en el nivel de consciencia del animal. Este tipo de convulsión puede, en un segundo momento, generalizarse y dar paso a una convulsión que involucre todo el cuerpo, como la mencionada anteriormente.

Existe otro tipo de episodios en los que quizá sea menos evidente para el propietario el identificarlos como procesos convulsivos. En estos casos los signos que se observan son movimientos y comportamientos estereotipados, como por ejemplo la marcha en círculo, correr en círculo persiguiendo la propia cola, perseguir sombras o moscas imaginarias, o tener accesos de agresividad. Estas alteraciones de comportamiento se observan particularmente en el gato. En estos casos es importante el diferenciar si estas alteraciones se deben a un problema neurológico, es decir, si la alteración que observamos tiene su origen en el cerebro, o por el contrario se tratan de un problema de comportamiento, ya que el manejo del paciente es diferente.



¿Cuál es la causa de las convulsiones?
Una convulsión puede estar originada por múltiples causas. Según las características del animal (raza, sexo, edad, entorno en el que vive, historia clínica, etc.), unas causas serán más probables que otras, con lo que el protocolo diagnóstico se adaptará a ello. 

Entre las enfermedades que más frecuentemente pueden asociarse a la aparición de convulsiones pueden reseñarse las siguientes: 

Accidentes cerebrovasculares, en los que se producen zonas de falta de riego sanguíneo en una o varias regiones del cerebro. 


Encefalitis y/o meningitis, que pueden ser de origen infeccioso, como por ejemplo las producidas por el virus del moquillo canino, de la peritonitis infecciosa felina o la toxoplasmosis. 

Traumatismos cerebrales.

Malformaciones congénitas cerebrales, como por ejemplo la hidrocefalia, patología que se observa más frecuentemente en perros de raza Yorshire terrier, Chihuahua, Maltés, Pomerania, Caniche toy o Boston terrier. 


Enfermedades metabólicas, como las encefalopatías hepáticas (causadas por enfermedad hepática) o urémicas (causadas por enfermedad renal), hipoglicemia (bajo nivel de glucosa en sangre), hiperlipoproteinemia (alto nivel de lipoproteínas en sangre), hipoxia, o enfermedades del tiroides entre otras. 

Intoxicaciones. Son numerosas las sustancias que pueden producir convulsiones si son ingeridas. Debe tenerse especial precaución con los anticongelantes para vehículos (etilenglicol), antiparasitarios externos (organofosforados, etc.), plaguicidas (molusquicidas, entre otros) y, en general, con cualquier producto identificado como tóxico por el fabricante. 

Neoplasias. Un tumor cerebral puede producir como signo clínico convulsiones, y en ocasiones, ser el primer signo que observa el propietario del animal. 

Epilepsia.

¿Qué es la epilepsia y cómo se manifiesta? 
La epilepsia es un trastorno de la función cerebral que se caracteriza por la presencia de convulsiones recurrentes, es decir, convulsiones que se repiten a lo largo de la vida del animal, y que no están causadas por otra enfermedad (como las que están reseñadas en el apartado anterior). Estos pacientes no tienen, por lo demás, ningún otro síntoma, y llevan una vida completamente normal entre los episodios convulsivos. 

Las convulsiones de tipo epiléptico tienen una serie de características típicas:

Existe una predisposición en ciertas razas de perros como el Pastor alemán, Golden retriever, Labrador, San Bernardo, Cocker, Alaska malamute, Husky siberiano, Setter irlandés, Caniche mediano o Collie. Esto no quiere decir que un perro de cualquiera de estas razas vaya obligatoriamente a padecer esta enfermedad que, por otra parte, puede observarse en cualquier perro, incluso en los que no son de raza. En el gato, sin embargo, la epilepsia es infrecuente. 


La primera convulsión suele presentarse entre los 6 meses y los 5 años de edad, siendo más frecuente entre 1 y 3 años. 

La duración media de una convulsión generalizada es entre 1 y 2 minutos.

Suele presentarse en reposo, muchas veces durante el sueño, aunque en ocasiones aparecen asociadas a un estímulo emocional (la visita de un familiar, la proximidad de una hembra en celo, etc.).-

Las convulsiones que no son de origen epiléptico pueden seguir un patrón distinto de lo comentado en los apartados anteriores, fundamentalmente en cuanto a la edad de presentación y al momento (por ejemplo, las convulsiones por falta de flujo sanguíneo cerebral suelen asociarse al ejercicio, mientras que las producidas por insuficiencia hepática pueden presentarse en el período posterior a las comidas). Además, si las convulsiones están originadas por otra enfermedad, generalmente observaremos en el paciente más alteraciones aparte de las propias convulsiones.


¿Qué hace el veterinario para determinar la causa de las convulsiones?

Las causas de las convulsiones en el perro y el gato son variadas. Mediante la información recogida en la historia clínica; el cuerpo girando hacia un lado y la marcha en círculo son signos que sugieren la presencia de una lesión focal en un hemisferio cerebral. Esta lesión puede originar convulsiones), en el examen físico y en el examen neurológico el veterinario puede establecer una lista de diagnósticos diferenciales por orden de preferencia, lo que permite realizar los análisis y pruebas específicas necesarios para establecer el diagnóstico definitivo. No hay que olvidar que una convulsión no es una enfermedad en sí, sino un signo clínico que nos indica que estamos ante una patología que tendremos que identificar. Si no se identifica patología alguna como causa de las convulsiones, entonces podremos catalogar al paciente como epiléptico, pero esto sólo podrá hacerse después de haber descartado otras enfermedades. Es decir, el diagnóstico de epilepsia se basa en la exclusión de patologías que pueden ser causa de convulsiones o asemejarse en la manifestación clínica (por ejemplo, un síncope cardíaco puede manifestarse clínicamente de modo semejante a una convulsión). 

El protocolo de diagnóstico se basa en una serie de elementos:

Reseña de las características del paciente y realización de una exhaustiva historia clínica. Este punto es muy importante a la hora de establecer cuáles son las causas más probables del problema, por lo que es fundamental la colaboración del propietario, ya que es éste el que tiene que describir lo que le ocurre a su animal y si lo relaciona con algún suceso, cuando se manifestó la primera convulsión, las enfermedades y medicaciones anteriores o actuales, si existe posibilidad de ingestión de tóxicos, en que momento del día acontecen las convulsiones, etc.

Realización de un examen físico general, en el que se observa si existen alteraciones que puedan indicarnos que el paciente padece algún otro trastorno.

Realización de un examen neurológico, que permite establecer si existe lesión neurológica primaria (es decir, una enfermedad del sistema nervioso como por ejemplo una encefalitis, o un tumor cerebral, entre otros).

Pruebas complementarias. Por ellas se confirman o descartan fundamentalmente causas de tipo infeccioso o metabólico. Son muchas las pruebas que tenemos a nuestro alcance para llegar al diagnóstico. Éstas siempre se realizan en un cierto orden, que dependerá de cada caso, de modo que sólo se llevarán a cabo las que sean adecuadas para cada paciente en particular. Las pruebas que pueden realizarse incluyen:


Análisis sanguíneo y de orina. Estos análisis son un apoyo fundamental para el estudio de los pacientes con convulsiones. Son numerosos los parámetros que podemos estudiar y que nos aportan una información extensa del estado del paciente y de la función de distintos órganos y sistemas. 

Pruebas específicas como electrocardiograma, radiografías, ecografías, etc. que se realizarán si el caso lo requiere.

Análisis del líquido cefalorraquídeo. Puesto que ésta es una sustancia que se encuentra en íntimo contacto con el sistema nervioso central, mediante su análisis podemos identificar muchas de las alteraciones que afectan a este sistema. Su análisis aporta información muy relevante para el estudio de las convulsiones, y muchas veces nos da el diagnóstico definitivo. 

Electroencefalograma. Este test estudia la función eléctrica cerebral, y permite diferenciar entre distintas patologías que pueden afectar al cerebro y si se trata de procesos localizados en una región cerebral o generalizados. 

Pruebas específicas de diagnóstico por imagen como la Resonancia Magnética y la Tomografía Axial Computerizada. Estas pruebas se realizan si sospechamos de alteraciones cerebrales estructurales, como son: tumores (fotografía 3; traumatismos o lesiones vasculares)



¿Cuál es el tratamiento de las convulsiones?
El tratamiento de las convulsiones no será el mismo en todos los casos; puesto que pueden estar originadas por diversos motivos, el tratamiento irá, por un lado, encaminado a corregir la causa que las origina, y por otro, a tratar la convulsión en sí. Una convulsión, sea cual sea la causa que la origine, debe tratarse para que sea lo menos intensa y duradera posible, pues puede tener consecuencias muy negativas en distintos sistemas y órganos, incluyendo a las propias estructuras cerebrales. 

En los animales epilépticos es muy importante implantar el tratamiento en el momento adecuado. En general, aunque la decisión de comenzar a tratar debe evaluarse en cada caso en particular, una recomendación puede ser comenzar el tratamiento si se presenta más de una convulsión cada 2 meses, o si aunque la frecuencia sea menor, las convulsiones son muy severas en intensidad y/o duración.

Es importante saber que, cuanto mayor sea el número y frecuencia de las convulsiones que acontecen antes de implantar el tratamiento, peor es el pronóstico. Esto es debido a que las neuronas epileptogénicas (las que son el foco desde el cual se origina la convulsión) tienen la capacidad de reclutar otras neuronas, que pueden convertirse a su vez en nuevos focos, los cuales pueden actuar de modo autónomo. En medicina humana, se ha observado que en las personas que sufren convulsiones durante 2 años sin que se establezca un tratamiento, las posibilidades de conseguir después que permanezcan durante 1 año sin convulsiones se reduce en un 50%. Esta observación puede ser aplicable en medicina veterinaria, pues también se ha constatado que cuanto más se deje a un animal convulsionar, más dificultad encontraremos para controlarlo con la medicación. Sin embargo, si el tratamiento se establece en el momento adecuado, aproximadamente un 80% de los casos se controlan de modo satisfactorio en poco tiempo, aunque para ciertas razas caninas el pronóstico puede ser desfavorable porque algunos casos no pueden controlarse a pesar de instaurarse los tratamientos adecuados. Éste es el caso del Pastor alemán, San Bernardo y Setter irlandés.



Los medicamentos de primera elección para el tratamiento de la epilepsia en medicina veterinaria son el fenobarbital y el bromuro potásico, para el tratamiento de mantenimiento, y el diazepam, que se emplea para tratar las convulsiones en el momento en el que se están produciendo (esta sustancia será la que tenga que administrar el propietario en su domicilio cuando observe una convulsión en su mascota, siempre bajo control del veterinario). Existe en el mercado otras muchas sustancias para el tratamiento de la epilepsia de uso en medicina humana, pero en medicina veterinaria se utilizan mayoritariamente las anteriormente indicadas, pues son las que han demostrado ser más eficaces para controlar las convulsiones en el perro y el gato, son las que menos efectos secundarios tienen, y son fáciles de administrar y económicas. La instauración del tratamiento debe realizarse siempre bajo control veterinario, así como el seguimiento, que en estos casos es especialmente necesario.

Es importante saber que el tratamiento de la epilepsia es de por vida, y que no puede interrumpirse ni variarse sin indicación del veterinario. Aún así, esto no suele ser problema para que tanto el paciente como el propietario lleven una vida normal, simplemente es necesario que la medicación se administre todos los días de modo correcto, en sus dosis y a su hora (generalmente la medicación debe darse 2 veces al día, cada 12 horas).


En las perras epilépticas se recomienda realizar una esterilización mediante ovariohisterectomía, pues se ha constatado que puede darse un aumento de la facilidad para convulsionar durante el período del celo.

En algunos casos también se ha observado que el cambio a una dieta alimentaria específica puede ser un factor que ayude en el control de las convulsiones.

Si las convulsiones son generalizadas, y se encadenan varias seguidas sin que el paciente pueda recuperarse por completo entre ellas, o si el animal entra en un estado convulsivo permanente (que es lo que se conoce como status epilepticus), debe considerarse que se está ante una emergencia, y será preciso acudir rápidamente a una clínica veterinaria para que puedan ser instaurados los tratamientos pertinentes para controlar las convulsiones y establecerse una vigilancia adecuada del paciente.

Debe tenerse en cuenta que el tratamiento de la epilepsia consigue, en la gran mayoría de los casos, disminuir la frecuencia y la intensidad de las convulsiones, pero generalmente éstas no desaparecen por completo. Aun en el caso en el que las convulsiones no puedan eliminarse totalmente, los animales que padecen esta enfermedad pueden llevar una vida completamente normal, simplemente el propietario debe saber que es posible que su mascota tenga alguna vez convulsiones y debe ser informado por el veterinario para saber qué es lo que debe hacer en ese momento.

¿Los perros sienten amor?

Muchos se cuestionan si los perros pueden sentir amor realmente, lo mismo que si tienen alma algo de lo que ya hablamos anteriormente, si pueden demostrarlo de alguna manera en caso de que realmente lo sientan.

La verdad es que lo deben sentir pues además son los que mejor nos lo demuestran en el día a día.  Si, los que tienen un perro entienden de lo que hablo pues el cariño que un perro es algo que demuestra diariamente, continuamente y ademas es un amor incondicional.

El amor de tu perro es incondicional, tu perro en ese sentido es un eterno cachorro que sólo piensa en amarnos.


No tenemos nada que hacer para ganarnos su amor porque él ha nacido para amarnos y lo único que tenemos que hacer nosotros aunque no lo entendamos pues nosotros no funcionamos igual de incondicionalmente que ellos es estar ahí dispuestos a recibir tanto amor, tanta fidelidad y disfrutarlo.

Los perros, nuestras mascotas son inocencia pura, sin auto-engaños, si queremos encontrar algo para tratar de entender su amor en el mundo de los humanos debemos fijarnos en los niños ,los cuales son francos y sinceros hasta el máximo. No disimulan no expresan más que lo que sienten en cada momento y si te dan un beso espontaneo es el beso más sincero que puedas recibir, así mismo actúa tu mascota contigo.

No te rompas la cabeza y limítate a disfrutar de tanto amor incondicional y trata de corresponderle.

domingo, 29 de julio de 2012

¿Cómo ser amigo de un perro callejero?

¿Le habría gustado ser amigo de un perro que se ha perdido o que se lo vea temeroso en su vecindario. 


Sin embargo, antes de hacer esto, es importante que usted sepa acerca de los riesgos que acarrean, en observar comportamientos y señales que dan ellos mismos hacia las personas y hacia uno mismo.


Esto es para todos los amantes de los perro, si estás en éste artículo es porque eres uno de ellos. Sólo hay una razón por la que quieres ser amigo con un perro callejero y conectarse con ellos, es porque los ama. 


Los perros son animales altamente sociales y se cree que han sido la forma domesticada, antes de burros, vacas, caballos y ovejas eran. Los perros son las mascotas más queridos, porque se comportan, juegan, de tal manera fácilmente pueden encajar en la familia humana.



Con esto quiero decir que, los perros tienen un sexto sentido por el cual ellos entienden lo que sientes por ellos. 







jueves, 26 de julio de 2012

Dejando solo a su perro en casa



    Si usted está dejando a su perro solo en casa durante largos períodos de tiempo, puede que tenga que considerar sus opciones. 



    La mayoría en general se puede salir de su casa perro solo es de alrededor de ocho horas o un día de trabajo normal. Un poco más que eso, y usted tendrá que averiguar algo que hacer para que su perro puede salir a la calle y tener algo de tiempo de juego con él. 

    Los perros son animales sociales, después de todo, y dejarlos solos por largos períodos de tiempo puede tener efectos devastadores. A pesar de que duermen la mayor parte del día, que necesitan algún tipo de interacción con otros seres vivos, así como saltos de ir al baño, a lo largo del día para mantenerlos felices. 

    Pídale a un amigo durante el día, y al que le gusta pasar tiempo con los perros, esto puede ser su mejor apuesta. Por supuesto, usted quiere compensar a su amigo, de alguna manera, pero después de haber alguien que usted conoce que entre en tu casa para dejar a su cachorro a cabo puede ser más barato que contratar a alguien que no lo sé. 



    También puede ser más seguro, ya que se conocen y confían en que la persona entra en tu casa. Si usted tiene un amigo que es del hogar durante el día pero que no pueden llegar a su lugar, o si tu amigo no puede salir de su hogar durante la noche para estar con su perro, que podría ser una opción para colocar al perro en el la casa de su amigo y dejarlo allí durante tanto tiempo como sea necesario. 

    Si tu amigo está disponible y dispuesto a llevar a su perro en la casa de él o ella por un período de tiempo, a pesar de todo se quiere compensar a él o ella de alguna manera. Sin embargo, esto puede ser una gran situación, ya que le permite a su amigo que se quede en la comodidad de su casa, y le da a su perro de un cambio de escenario. 

    Cuando lleve a su perro a una guardería, usted paga una cuota por el día, y que a veces puede agregar algunos servicios como el aseo, las largas caminatas, juego, entrenamiento de la agilidad, o golosinas especiales. Cada uno de estos complementos en general, cuesta más, pero puede ser muy divertido para su mascota. 

    Se configura un tiempo con la guardería a abandonar al perro y lo recoges. Después de eso, usted puede confiar en la guardería para cuidar de su mascota mientras usted está ausente. 

    Muchos lugares de guarderías también mantendrá su mascota durante toda la noche si es necesario que lo hagan. Siempre es una buena idea echar un vistazo a través de la guardería antes de abandonar a su perro sin estar seguro de que todo lo que es sanitario y que las personas que trabajan allí son buenos con los perros.

    Si la guardería no es una opción, usted puede contratar a un perro andador. La contratación de un paseador de perros es ideal para personas que no pueden acudir a un servicio de guardería, o para personas que no se han ido por tanto tiempo durante el día pero que sólo quieren que su mascota tenga un poco de atención adicional durante el día. Al contratar a un paseador de perros, lo mejor es ir a través de una agencia. 

    Asegúrese de preguntar si lo hacen verificaciones de antecedentes de sus empleados, y asegúrese de que sabe que tiene copias de las llaves. También debe ser capaz de pedir un informe sobre lo que hizo a su mascota durante el día con él.

    Suerte con sus mascotas!